El Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos 2025 (FICDEH) regresa con su duodécima edición, que se realizará del 31 de agosto al 9 de septiembre y se transmitirá en Señal Colombia. Más allá de ser un evento cultural en el que se exhibirán más de 70 películas, el FICDEH se convierte en un espacio para hablar y reflexionar sobre la vida, la justicia, la paz y la dignidad humana.
En un mundo hiperconectado donde las pantallas suelen estar dominadas por contenidos ligeros, Señal Colombia, la señal de la gente, transmitirá desde y para las regiones el Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos – Colombia, así, el Sistema de Medios Públicos continúa promoviendo una cultura de paz, a través de la televisión pública nacional.
Este 2025 el FICDEH se realiza bajo el lema “Si hay poder humano” y llega a ocho ciudades, Cali, Cartagena, Manizales, Medellín, Pereira, Quibdó, Barranquilla, Bogotá y más de 30 municipios del territorio colombiano, desde los cuales se realizarán las transmisiones de la agenda cultural y académica.
El cine como sanación y resistencia
Desde sus inicios, en 2013, el FICDEH se consolidó como el espacio de mayor exhibición de cine con enfoque en derechos humanos en Colombia, ya que sus objetivos son impulsar el cine nacional, formar audiencias críticas y propiciar un diálogo esencial sobre la vida, la justicia y la paz.
Para esta edición se exhibirán 75 películas de 42 países, entre ellas 7 colombianas, 34 dirigidas por mujeres, 10 estrenos nacionales y 28 internacionales. Una selección de filmes que cruza fronteras, géneros y sensibilidades para recordarnos que más allá de entretenimiento, el cine también es denuncia, memoria y espejo.
Señal Colombia y RTVCPlay democratizan la cultura
El Sistema de Medios Públicos cree y apoya el arte y la cultura como transformadores de paz, por eso, la transmisión del Festival Internacional de Cine por los Derechos – Colombia también se realizará en RTVCPlay, la plataforma gratuita de streaming.
Sobre la transmisión especial de RTVC menciona Diana Arias, directora del FICDEH: “Este apoyo está salvando al festival y no solamente lo rescató, también le dio un impulso, porque tenemos la posibilidad de traer películas internacionales que participaron en festivales internacionales como el de Cannes y el de Berlín, así como ganadoras del Oscar; entonces este respaldo no solamente nos salva, sino que además le da un nivel extraordinario. A través del Sistema de Medios Públicos vamos a tener un alcance nacional con las charlas enfocadas en Derechos Humanos, por supuesto, temas coyunturales que al país le interesan, que retratan y le dan voz a los protagonistas, porque creemos profundamente que el cine tiene el poder de sanar”.
En una Colombia atravesada por desigualdades ampliar los circuitos de circulación es una forma de democratizar el arte y la cultura, porque a la final el acceso a este tipo de contenido también es un derecho humano.
Para Hollman Morris, gerente de RTVC, esta decisión es coherente con la misión de la televisión pública: “Señal Colombia se convierte en el poder de sanación de este país. Acabamos de transmitir durante más de 30 horas el Festival Internacional de Poesía de Medellín, confirmando que la palabra es resistencia, la poesía es sanación. Ahora, vamos a transmitir algunas de las películas y eventos del Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos, y como lo dice la directora, también es sanación”.
Un festival con preguntas incómodas
Las películas que conforman la selección oficial del Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos buscan incomodar, abrir debates, así como plantear dilemas éticos y políticos.
Entre ellas se encuentran documentales como No Other Land, sobre la ocupación en Palestina; Violentas Mariposas, que reivindica el arte y la música como armas de resistencia; y Lara – El hombre que enfrentó a Escobar, que muestra un poderoso encuentro entre las memorias del narcotráfico y el perdón.
En el ámbito local, títulos como Mohanás: resistencias, memoria y paz y Peñas Coloradas: memorias que vienen del río rescatan las voces de comunidades colombianas golpeadas por la guerra. Una selección de filmes que pone en el centro de la conversación lo que a menudo se silencia: el dolor, la exclusión, la violencia, pero también la ternura, la dignidad y la capacidad de reconstruirse.